Tendemos a mezclar creatividad, imaginación y pensamiento creativo. Pero en realidad en el proceso creativo hay una evolución. Esta evolución va de lo intangible e “íntimo” del pensamiento creativo alojado en la mente a la materialización del mismo. Se desvela a través de la creación de un elemento visible, audible, palpable para los demás.

La creatividad “artística” más “plástica”, sería la materialización del pensamiento creativo que es anterior, y mucho más amplio.

El proceso creativo responde a una evolución con varias fases que Graham Wallas (1926) identifica como:

  • Preparación (enfoque de la mente y fase de exploración)
  • Incubación (el problema es interiorizado en el hemisferio derecho)
  • Intimación (“presentimiento” de que existe en una solución cerca -Esta fase no suele ser nombrada cuando se presentan las fases del proceso creativo de Graham Wallas en la gran mayoría de publicaciones).
  • Iluminación (salto de la intimación al procesamiento consciente)
  • Verificación (idea conscientemente verificada, elaborada y aplicada).

Sin creatividad la sociedad no evoluciona por lo que hay que procurar estimular la creatividad. Según la teoría de las “4 P” de la creatividad, formulada por Mooney en 1964, para el desarrollo del proceso creativo deben de confluir 4 elementos:

  • El producto creativo (producto)
  • La persona creativa (person)
  • Un proceso creativo (process)
  • El ambiente para la creatividad (place)

La creatividad es un campo en el que aún hay mucho por descubrir. La neurociencia no tiene aún todas las respuestas respecto al proceso creativo pero sí se sabe que éste se encuentra entre las capacidades más elevadas y complejas que desarrollamos como especie.

¿Por qué explorar la creatividad?

Para ayudar a que las personas dispongan de mejores “armas” para afrontar su vida, los retos, tanto los retos personales como los laborales, en entornos constantemente cambiantes (entornos VUCA). Debido a este entorno VUCA la mayoría de los empleos de mañana aún no existen. Por lo tanto, ser creativo no puede ser más que positivo, no cabe duda y eso en todos los ámbitos.

Sin embargo, vivimos en un entorno donde 2 factores afectan negativamente a la creatividad. La cultura de la productividad y de la sobre estimulación. Son negativas para el cerebro y el desarrollo de la creatividad.

¿Cómo se puede crear un entorno organizativo que ayude a los profesionales de una organización a centrarse en su motivación intrínseca y ser así más creativos?

Esta es la gran pregunta, que muchos todavía no han sabido llevar a la práctica en sus organizaciones. Pero, en cualquier caso, las pistas ya fueron dadas por Amabile y Csikszentmihalyi, a quienes mencionamos en la Unidad 1. Según estos autores, para impulsar la creatividad necesitamos:

  1. Fomentar la curiosidad del equipo (todos tenemos curiosidad por algún tema en particular).
  2. Tener en cuenta el interés personal a la hora de decidir en qué proyecto se implica cada miembro del equipo.
  3. Flexibilidad: hacer de la flexibilidad una forma de hacer las cosas.
  4. Autonomía: dar tiempo para que cada miembro del equipo decida qué hacer según sus propios criterios
  5. Evitar el caos: no atiborrar al equipo con procesos internos ni grandes planes.
  6. Atraer talento con talento. Y proporcionar feedback continuo.
  7. Ser crítico con lo que el equipo está haciendo y compararlo con los mejores. La competición con los demás es parte de la motivación interna para ser mejores. Se enfrentan para crecer, individualmente y como grupo.
  8. No poner al equipo presión externa: ayudarles a que encuentren su propia presión y a que ellos marquen su nivel, y lo marquen alto.
  9. Profundizar para evolucionar: no quedarse en la superficie de las cosas. Esto es importante: no hacer lo fácil porque es fácil, sino hacerlo fácil cuando se haya entendido su profundidad.
  10. Foco en la experiencia de cada miembro del equipo, para que éste encuentre su “Flow”.

Estas premisas se pueden adaptar a cualquier tema a nivel individual y en cualquier escenario: personal, profesional, familiar, etc.… partiendo siempre de la base de la estimulación de la motivación y la creatividad en la que se centra:

  • nutrirnos de fuentes externas.
  • centrarse en las principales características de la creatividad, como la flexibilidad, la originalidad y la fluidez.
  • resaltar la motivación intrínseca como componente esencial para el desarrollo de la creatividad, ya que incluye algunos rasgos de la creatividad como elaboración, atención, curiosidad, admiración, interés, pasión y esfuerzo.
  • encontrar “tu propio elemento” para apoyar el desarrollo de la creatividad ya que al encontrar el elemento, surge la motivación para hacer cosas nuevas en un determinado campo.

Al final de esta unidad, aprenderás:

Contextualización de la creatividad
Explorar la creatividad
La creatividad en equipo

La ruta de aprendizaje te guiará a través de las diferentes actividades relacionadas con esta unidad.